Las Mujeres y la Industria Azucarera
Rompiendo el techo de cristal rural:
liderazgo femenino en las organizaciones de productores de caña de azúcar en México
Por: Katia A. Figueroa Rodríguez 1 •
1 Colegio de Postgraduados – Campus Córdoba. Programa de Innovación Agroalimentaria Sustentable
Km. 348. Carretera Córdoba-Veracruz. Congregación Manuel León, Amatlán de los Reyes, Veracruz, México. CP. 94953.
(*) Autora de correspondencia: fkatia@colpos.mx
RESÚMEN
El presente artículo analiza los determinantes que posibilitan la participación femenina en posiciones de liderazgo dentro de las organizaciones cañeras mexicanas, tradicionalmente dominadas por varones. A través del método de historia de vida, se documenta la trayectoria de una mujer que actualmente ocupa el cargo de Secretaria de Finanzas en la Confederación Nacional de Propietarios Rurales (CNPR). Los hallazgos revelan tres factores determinantes en su ascenso: (1) características personales desarrolladas desde la infancia mediante el trabajo agrícola y consolidadas con formación profesional en ingeniería en sistemas computacionales, que generaron flexibilidad cognitiva para asumir nuevos desafíos; (2) una estructura familiar basada en la corresponsabilidad y el apoyo conyugal, que permitió conciliar las responsabilidades domésticas con el desarrollo profesional; y (3) oportunidades institucionales ofrecidas por las organizaciones locales y nacionales que reconocieron su capacidad de liderazgo territorial. El análisis evidencia que el acceso de las mujeres a puestos directivos en el sector cañero responde a una confluencia de factores individuales, familiares y estructurales, cuyos efectos superan el ámbito organizacional al transformar los imaginarios sobre el liderazgo femenino rural. Estos resultados contribuyen empíricamente al cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible 5 sobre igualdad de género y sugieren la necesidad de políticas que fortalezcan tanto las capacidades individuales como las condiciones institucionales que favorecen la participación femenina en espacios de toma de decisión del sector agroindustrial.
Palabras clave: Liderazgo femenino, organizaciones de productores, agroindustria azucarera, equidad de género, desarrollo rural sostenible, empoderamiento.
INTRODUCCIÓN
Uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se enfoca en lograr la equidad de género y empoderar a todas las mujeres y niñas. El ODS 5 busca cerrar las brechas de género y asegurar las mismas oportunidades para todas las personas. Pese a que este tema ha estado en la agenda internacional por años, la participación de las mujeres en política y puestos de decisión sigue siendo limitada, especialmente en países con menor desarrollo (Okwei et al., 2025).
La participación de las mujeres en las organizaciones difiere de comunidad en comunidad debido a que se relaciona directamente con estructuras socia les normalmente dominadas por varones (Bourke y Luloff, 1997), que derivan en reconocimiento limitado y estructuras inequitativas (Cuadra y Galusan, 2025) perpetuando roles de genero tradicionales (Okwei et al., 2025). De igual forma, existen barreras personales que dificultan la participación femenina en las organizaciones, tales como: inseguridad personal y temor a I rechazo, escasa participación en espacios comunitarios, acceso limitado a la educación, restricciones para intervenir en la toma de decisiones, sobrecarga de trabajo no remunerado, ausencia de tiempo para el descanso y la recreación, así como violencia de género. En conjunto, estos factores contribuyen a la reproducción de la pobreza y limitan el ejercicio del liderazgo femenino dentro de las comunidades (Albornoz-Arias et al., 2025).
El sector cañero, por otra parte, es uno de los más organizados del país. Las asociaciones civiles de cañeros locales cumplen una función política al defender los intereses de sus agremiados (Ortiz Palomeque y Galmiche Tejeda, 2021). Estas organizaciones surgieron desde la época del presidente Cárdenas, quien organizó a los campesinos en instituciones creadas bajo el control directo del ejecutivo, como la Confederación Nacional Campesina (CNC), conformando un movimiento campesino politizado (Carrera Llamas, 2023). Actualmente existen dos grandes organizaciones: una vinculada con la CNC y otra con la Confederación Nacional de Productores Rurales (CNPR) (Carton de Grammont, 2003). Otras asociaciones nacieron como respuesta a desacuerdos en la gestión de cuotas entre productores y los dirigentes de estas confederaciones tradicionales (Parral Quintero, 2022).
En este contexto, las organizaciones cañeras desempeñan funciones como la contratación de personal para corte, alce y acarreo de caña de azúcar (Paz-Pérez, 2024), acomodo en albergues de los cortadores y cortadoras (Rodríguez Salís, 2023), búsqueda de maquinaria (alzadoras, cosechadoras y camiones de carga), gestión de seguro médico para cortadores, entrega de herramientas de trabajo (machete y lima de fierro), provisión de petates para dormir y transporte de cortadores (Parral Quintero, 2022). También brindan servicios de financiamiento a sus agremiados (González Polanco y Enciso Arámbula, 2022).
La estructura interna y el funcionamiento de estas organizaciones han sido poco documentados, especialmente el rol que desempeñan las mujeres. Tradicionalmente, los líderes cañeros son varones, particularmente en los niveles nacionales, y la mayoría de los puestos directivos son ocupados por hombres. Este artículo analiza la trayectoria de una mujer que ocupa actualmente el puesto de Secretaria de Finanzas en la organización nacional de la CNPR, considerándolo un caso de éxito del liderazgo femenino en la agroindustria azucarera. El objetivo es identificar los determinantes que han permitido la participación femenina en puestos tradicionalmente destinados a varones, lo que contribuye al cumplimiento del ODS 5.
ORÍGENES RURALES Y FORMACIÓN PROFESIONAL
La entrevistada nació y creció en una comunidad rural del estado de Veracruz, en el corazón de la región cañera. Desde temprana edad participó en actividades agrícolas junto a su familia: “Íbamos a plantíos de chile, tomate, cebolla. Íbamos en camionetas donde cabíamos 50, 60 … hombres de casa y sus niños de 5, 7, 9, 1 O, 12 años que nos íbamos a la pizca de chile o a la pizca de tomate”. Esta experiencia temprana en el trabajo agrícola configuró su visión sobre el esfuerzo y la organización laboral.
Su madre desempeñó un rol fundamental como figura de fortaleza y trabajo. Mientras el padre trabajaba fuera del hogar como proveedor principal, la madre asumió múltiples responsabilidades para garantizar el bienestar familiar: “Siempre trató de que hubiera algo en la casa para sacarnos adelante”. De los siete hijos, aquellos que optaron por continuar sus estudios lo hicieron, mientras que quienes no siguieron esa ruta se formaron en el trabajo agrícola, siendo todos, en palabras de la entrevistada, “gente de bien”.
Las condiciones materiales del hogar eran modestas, sin los amplios espacios que algunas familias actuales consideran indispensables. Sin embargo, se mantenía limpio y con alimentación regular. La entrevistada recuerda ese contexto rural como un espacio de seguridad y cohesión social: “Nuestra vida era feliz. No había inseguridad, caminábamos kilómetros, nadie nos hacía nada. Todos nos conocían”. Este entorno de confianza comunitaria y apoyo mutuo fue determinante en su desarrollo personal.
DESARROLLO PROFESIONAL INICIAL
Con el respaldo materno, cursó la carrera de ingeniería en sistemas computacionales. Al concluir sus estudios, regresó al ejido donde residían sus padres y se incorporó a un módulo de riego, donde adquirió conocimientos técnicos sobre gestión hídrica: aforos, distribución de agua y administración de recursos hídricos. “Trabajé cinco años en ese módulo de riego”, señala.
Para trasladarse desde Pánuco hasta el ejido, utilizaba los medios de transporte disponibles: a pie, en motocicleta o bicicleta, dada la escasez de vehículos en la zona. Incluso durante su matrimonio y embarazo mantuvo su actividad laboral: “Dije: si ya agarró los primeros meses, ya no se suelta. Y terminé y todo salió muy bien, gracias a Dios”.
Posteriormente buscó oportunidades laborales más cercanas a su domicilio. Ingresó como secretaria en la administración municipal, donde durante cuatro años experimentó movilidad ascendente, transitando desde funciones secretaria les hasta la supervisión de obras de drenaje y pavimentación. Esta trayectoria refleja una flexibilidad profesional notable: “¿Y cómo se aprende? De un ingeniero en sistemas computacionales a estar en un módulo de riego, saber aforo, y después irme a una administración a trabajar en obras públicas y salir construyendo pavimentos y drenaje sanitario”.
INCORPORACIÓN AL SECTOR CAÑERO ORGANIZADO
El cambio de administración municipal la obligó a buscar nuevas alternativas laborales. La oportunidad se presentó en una organización local cañera afiliada a la CNPR. Inició en el departamento de crédito, posteriormente transitó al departamento social y finalmente al área de cosecha. “Conocí, conocí mucho”, afirma, evidenciando un proceso de aprendizaje integral sobre el funcionamiento organizacional.
Con el tiempo, la organización le ofreció la posibilidad de competir por la presidencia de la asociación local: “Me dieron la oportunidad de jugármela para tener el puesto de presidencia de esta asociación”. Obtuvo el cargo y ha permanecido al frente de la asociación local durante diez años, periodo en el cual ha enfrentado desafíos significativos, pero ha consolidado una reputación de liderazgo efectivo.
Su desempeño fue reconocido por el ingeniero Carlos Blackaller Ayala, presidente de la CNPR, quien identificó en ella capacidades de liderazgo territorial y la invitó a incorporarse a la tesorería nacional. Actualmente ocupa ambos cargos: Secretaria de Finanzas a nivel nacional y presidenta de su asociación local. Según sus palabras: “todo lo que uno trabaja rinde frutos”.
CORRESPONSABILIDAD FAMILIAR COMO FACTOR HABILITANTE
La entrevistada enfatiza reiteradamente el papel fundamental del apoyo familiar en su trayectoria: “Todo este trabajo que hasta ahorita he hecho no lo pudiera haber hecho si no tengo el apoyo de la familia”. Reconoce que el respaldo de su esposo e hijas ha sido determinante: “Una persona que ya tiene hijos, la persona que esté al lado de él o de ella es fundamental. No podemos seguir sin ese apoyo”.
Admite haber realizado sacrificios en términos de tiempo familiar: “Si uno deja de tener el tiempo de la familia. Si. Pero nunca, nunca hay que perder las oportunidades. Esas oportunidades nunca se dan”. No obstante, no expresa arrepentimiento y considera su trayectoria como evidencia de que, con actitud de trabajo y apoyo doméstico, las mujeres pueden ocupar espacios de liderazgo sin renunciar a sus roles como madres, esposas e hijas.
PERSPECTIVA SOBRE LIDERAZGO FEMENINO EN EL SECTOR
Al finalizar su testimonio, la entrevistada comparte un mensaje dirigido tanto a mujeres como a hombres: “Yo se los digo a todas. Mujeres, hombres, agarren las oportunidades que se presenten. Todos tenemos las capacidades para hacerlo. Siempre que haya actitud de trabajo”.
Su caso ilustra que el liderazgo femenino en el sector rural mexicano no constituye una excepción ni un privilegio, sino una necesidad estructural. Las mujeres cañeras no solo participan en las labores agrícolas, también desempeñan funciones de gestión, negociación, dirección organizacional y toma de decisiones que impactan a miles de familias productoras.
Desde la tesorería de la CNPR y desde su asociación local, esta ingeniera representa a numerosas mujeres que han desarrollado su labor en los campos, las oficinas administrativas y las organizaciones sociales. Su presencia en espacios de decisión trasciende el logro individual, constituyendo el resultado de décadas de trabajo colectivo de mujeres que han abierto camino en un sector históricamente masculinizado.
SIGNIFICADO DEL ÉXITO DESDE LA PERSPECTIVA DE LA PROTAGONISTA
Como ella misma expresa: “Para mí es éxito. Lo poco, lo mucho, para mí es éxito”. En un sector donde las mujeres han sido sistemáticamente invisibilizadas, cada caso de liderazgo femenino representa un acto de justicia y transformación social. La presencia de mujeres cañeras en puestos directivos no solo modifica las dinámicas organizacionales, también transforma el imaginario sobre las posibilidades disponibles para las nuevas generaciones de niñas y jóvenes que crecen en los ejidos cañeros de México y por ello, su caso es uno de éxito.
CONCLUSIONES
La participación de las mujeres en las organizaciones cañeras constituye un factor relevante para el desarrollo sostenible de la agroindustria azucarera. El análisis de la trayectoria de una mujer que ocupa actualmente un puesto directivo a nivel nacional en la CNPR evidencia que su ascenso al liderazgo responde a la confluencia de tres factores determinantes.
En primer lugar, se identifican características personales desarrolladas a lo largo de su trayectoria vital. El trabajo agrícola desde edad temprana, la formación profesional en ingeniería en sistemas computacionales y la experiencia en diversos ámbitos laborales (módulo de riego, administración municipal y organizaciones cañeras) generaron flexibilidad cognitiva y capacidad adaptativa que le permiten asumir nuevos desafíos, percibiéndolos como oportunidades de crecimiento profesional en lugar de obstáculos.
En segundo lugar, destaca el papel de la estructura familiar basada en la corresponsabilidad. El apoyo de su esposo e hijas facilitó la conciliación entre las responsabilidades domésticas y el ejercicio de cargos directivos, evidenciando que el liderazgo femenino en contextos rurales requiere transformaciones en las dinámicas familiares tradicionales que redistribuyan las cargas de cuidado y trabajo reproductivo.
En tercer lugar, resulta fundamental el reconocimiento institucional y las oportunidades proporcionadas tanto por la organización local como por la confederación nacional. La apertura organizacional para que una mujer accediera primero a la presidencia de una asociación local y posteriormente a la tesorería nacional demuestra la posibilidad de transformar estructuras históricamente masculinizadas cuando existe voluntad institucional.
Estos hallazgos son consistentes con la literatura especializada que establece que la participación de las mujeres en puestos de liderazgo constituye un fenómeno multifactorial, donde convergen aspectos individuales, familiares, sociales y organizacionales. Por tanto, el incremento de la participación femenina en los órganos directivos de las organizaciones cañeras requiere intervenciones simultáneas en múltiples niveles: fortalecimiento de capacidades individuales, transformación de estructuras familiares hacia la corresponsabilidad, sensibilización comunitaria sobre equidad de género y generación de políticas organizacionales que promuevan activamente el liderazgo femenino. Si estas condiciones se atienden de manera integral y sostenida, es previsible un incremento gradual pero significativo de mujeres en puestos de liderazgo en las organizaciones cañeras, lo que contribuiría no solo al cumplimiento del ODS 5 sobre igualdad de género, sino también al fortalecimiento institucional del sector y a la transformación de los imaginarios rurales sobre las capacidades y derechos de las mujeres en espacios de toma de decisión.
AGRADECIMIENTOS
El material original de este artículo fue obtenido de la participación de la Lic. Adriana Nieto en el Sto foro presencial y virtual Vida laboral de la mujer en la industria azucarera: Derechos humanos, laborales, inclusivos y de igualdad sustantiva, del 27 de marzo del 2025 por la Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera. Ciudad de México.
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