¿Por qué a veces las mujeres no nos la creemos?: La historia de una mujer técnica azucarera joven y líder en la Huasteca

Figueroa-Rodríguez Katia A.1*

1. Colegio de Postgraduados – Campus Córdoba. Programa de Innovación Agroalimentaria Sustentable.

Km. 348. Carretera Córdoba-Veracruz.

Congregación Manuel León, Amatlán de los Reyes, Veracruz, México. CP. 94953.

(*) Autora de correspondencia: fkatia@colpos.mx

RESUMEN

EI presente artículo tiene como objetivo evidenciar a través de una historia de vida cómo las mujeres llegan a ser líderes y porque no se ven a ellas mismas de esta manera y cuando sí lo hacen. EI método consistió en un análisis de historia de vida de una mujer jefa de siembras y cultivos del Ingenio Plan de Ayala, utilizando el material de entrevistas hechas a ella, su mamá y su papá, así como el análisis de su participación en un evento cañero. Los resultados muestran que la influencia de su papá, abuelo y otros técnicos cañeros tuvieron un impacto positivo en que ella fuera ingeniera agrónoma y el hecho de que su mamá quisiera que fuera profesionista hizo que ella no siguiera los roles de género tradicionales. Para empoderarse, la formación técnica y capacitación son herramientas útiles, mientras que las habilidades de liderazgo las aprendió de su padre en el campo, así como en su estancia académica. La manera en que las mujeres interactúan con los cañeros es diferente a los varones y les da una ventaja para acercarse a las cañeras. Creer en ella misma ha sido difícil porque se siente joven y piensa que eso le quita credibilidad, además de que ha tenido que ponerse un escudo al interactuar en un ambiente machista. Se concluye que las creencias de roles de género que nos definen son inculcadas desde el hogar donde los padres juegan un papel preponderante. Es recomendable contratar a mujeres técnicas cañeras para complementar los equipos de trabajo en campo esto debido a sus habilidades blandas que les permiten acercarse de otra manera a los productores a la par de que le dan confianza a las cañeras en los procesos de capacitación y asesoría técnica.

INTRODUCCIÓN

Desde pequeñas las mujeres no eligen las carreras de ciencia, tecnología, ingeniería o matemáticas (las conocidas por sus siglas en inglés como STEM), lo que ha generado una brecha de género (Guenaga et al., 2022). Esta decisión de qué carrera elegir, así como las aspiraciones de dónde emplearse depende de las creencias sobre los roles de género, es decir, eso que consideramos son las responsabilidades inherentes a cada género. Por ejemplo, se valora en las mujeres que ayuden a otros, mejoren la sociedad y sean capaces de dar a la sociedad, mientras que en los hombres se valora que tengan carreras exitosas que generen mucho dinero. De igual manera, se espera que los hombres trabajen con herramientas y máquinas y que elijan las carreras STEM (Dicke et al., 2019).

En este sentido, los estudios han encontrado que las mujeres que tienden a seguir estereotipos tradicionales son más propensas a enfocarse en las responsabilidades familiares. Mientras que un estudio en el Reino Unido encontró que las jóvenes con valores tradicionales tenían calificaciones más bajas en las pruebas nacionales a nivel secundaria (Dicke et al., 2019).

Aunado a esto, existe también la creencia por parte de las mujeres de que serán discriminadas por su género en las carreras STEM y por ello prefieren no participar en esas carreras buscando espacios donde exista un ambiente mejor para lograr una educación más igualitaria y profesional. Mientras que, si las mujeres no perciben la discriminación de género, estas están dispuestas a participar en dichas carreras (Moss-Racusin et al., 2018).

Hasta ahora he señalado que los estereotipos tradicionales, así como la percepción de poder ser discriminadas son factores importantes para evitar que las mujeres participen en carreras relacionadas con la ingeniería, así como las consecuencias en su desarrollo profesional. Ya en la vida profesional las cosas no cambien mucho pues las mujeres tienden a ser muy críticas con ellas mismas, sufriendo del síndrome del impostor, contrario a los varones que se sienten más confortables en ambientes donde dominan el liderazgo y normas masculinas, sintiendo que pertenecen a estos espacios, incluso si no tienen las competencias, habilidades y logros (Dashper, 2020).

LAS MUJERES LÍDERES EN EL SECTOR CAÑERO, ¿DE DÓNDE SURGEN?

La historia de vida que abordo para el análisis de las mujeres en el sector cañero se basa en una entrevista que realicé a la Ingeniera Ximena Navarro, quien actualmente labora en el ingenio Pian de Ayala, como jefa de siembras y cultivos. La conocí cuando participaba en una mesa redonda junto a otros tres expertos sobre el tema de “crecimiento vertical” (Fig. 1). EI resto, varones, que podrían ser, por su edad, incluso sus padres, dos gerentes de ingenios, un responsable de campo de un grupo azucarero y un especialista con muchos años de experiencia en el sector agropecuario en la región. Ella, sentada con un pantalón vaquero, botas y una camisa color rosa; tomaba el micrófono para emitir sus opiniones. A diferencia del resto del panel, ella se refería a las otras personas por sus grados académicos, por ejemplo: el Contador. Mientras que los varones se tuteaban. Esto me hizo cuestionarme: ¿Por qué esta mujer si estaba en la mesa con sus pares, no actuaba igual que ellos? ¿Por qué no se ponía a la par de ellos?

Figura 1. La Ingeniera Ximena Navarro participando en un panel de expertos del sector

La Ingeniera Ximena Navarro Alvarado, originaria de Tamaulipas, es hija de la Señora Perla Alvarado Zárate y el Señor Ismael Navarro Pecina. Según la mamá de Ximena, su hija se inspiró en su abuelo paterno al momento de decidir su carrera, quien fuera un líder cañero local y Regidor, amante de la política. Ximena lo pone en estas palabras:

«A él le gustaba mucho la política. Yo no soy tan política, pero sí me quedó el amor y la comprensión al cañero. Él [abuelo] se quitaba la camisa para dársela a alguien. Creo que eso fue cómo que el equilibrio de mi carrera, de tener toda la parte técnica, pero también tener toda la parte humana de los productores, saber qué [significa ser] un productor, qué siente, cómo la sufre, cómo lo ve… Ellos están con sus cultivos. Amar la tierra más que nada… Hay veces [que] nosotros de este lado, los técnicos [sólo les decimos] que tienes que hacer esto, esto o esto [sin considerarlos].»

Aunado a lo anterior, el papá de Ximena también jugó un rol importante, pues él ha sido cabo durante muchos años. Según el papá cuenta:

«Desde muy pequeña ella mostró el interés y más que nada yo me sentía…, pues orgulloso que ella me empezó a seguir. Apoyándome. Desde muy chiquita manejó la camioneta con gente, recogíamos las cuadrillas y ella a las cuatro de la mañana se levantaba sin que yo la [despertara]. Desde ahí fue marcando ya lo que ella quería hacer. Ella sabe cómo desde niña, por ejemplo, cargase una mochila aspersora, sabe cómo utilizarla, sabe cómo calibrar un equipo agrícola, sabe conducir un tractor. Todo eso le ayudó porque a veces un ingeniero varón no lo sabe hacer. Entonces en ella fue abriéndole el camino ver cómo se hace esto [producir caña]…. Me acompañaba mucho en las labores…. Y entonces eso le fue dando la experiencia, saber por qué se… [usa] determinada herramienta y en dónde se podría utilizar. Le ayudó mucho eso también.»

Y cómo ella andaba en el medio cañero, para ella era común que los inspectores le dijeran que estudiara para ser “ingeniero agrónomo¹”. De hecho, en las palabras de ella, si el inspector que le dijo que estudiara estuviera frente a ella, le diría: «Por usted, estoy aquí Ingeniero». De igual forma conoció a muchos inspectores que ahora son jefes o gerentes. Es decir, creció entre los técnicos azucareros de la región y uno de ellos le enseñó el camino.

En el caso de la mamá de Ximena, para ella no fue fácil aceptar la decisión de su hija de ser agrónoma, pues ella la quería ver de zapatillas, vestida de ejecutiva, siendo abogada según su madre por su porte y su voz, situación que las llevó a tener varios conflictos, hasta que el papá le dijo que la dejara que estudiara y decidiera ser lo que ella quisiera ser, dice su mamá:

«Ella creció prácticamente entre la caña. Entre el tizne… ella desde muy, muy pequeña le ayudaba a su papá. Él siempre ha manejado… cuadrillas, gente de trabajo… en las parcelas. Fue donde ella… decidió. Siempre tuvo… bien claro que ella quería estudiar y ser ingeniero. Y aquí está.»

Pese a que la mamá no apoyaba la idea de que fuera agrónoma, sí estaba de acuerdo en que su hija fuera una profesionista, y esto es clave para permitir a las mujeres no quedarse únicamente ejerciendo roles dentro del hogar.

LAS MUJERES LÍDERES EN EL SECTOR CAÑERO, ¿CÓMO SE EMPODERAN?

Durante su formación como ingeniera agrónoma, Ximena se enfrentó a un salón con 50 varones y cinco mujeres, inmediatamente ella se dijo que debía de especializarse en algo, y eso fue la caña. Esto le permitió hacer una subespecialidad en la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, lo que le abrió la mirada a otra forma de producir caña. Basada en lo que ya sabía, su formación técnica y lo aprendido en Colombia, decidió especializarse en el uso de herramientas tecnológicas, lo que le ha permitido ser reconocida en el sector. Esto confirma que haber estudiado la carrera, fue un elemento clave de su empoderamiento, pues le brindó herramientas para hacer mejor su trabajo.

Por otra parte, para tener roles de liderazgo de algún lugar tenemos que obtener las habilidades, hay dos vías, capacitarnos y la segunda es tener ejemplos que nos permiten ser buenos líderes. Estos ejemplos, los obtenemos de nuestros jefes o de las figuras de autoridad que hayamos tenido a lo largo de la vida. En el caso de la Ingeniera Ximena, ella tuvo la oportunidad de irse a Colombia a hacer una especialidad cómo parte de su carrera de ingeniera agrónoma. Allá tomó cursos de gestión de personal y psicología agrícola, de cómo hablar con los productores, pero para ella, un referente importante fue su papá:

«… me acuerdo que también eso lo aprendí de mi papá, porque mi papá siempre traía gente, cortadores de caña, entonces él me decía que no todos los cortadores de caña [vienen en las mismas condiciones], a veces vienen unos crudos, unos sin lonche, unos peleados con su familia y así traes un mundo de gente y cada cabeza es un mundo. Tú tienes que saber cómo vas a manejar a cada uno, no los puedes generalizar. Entonces ya de ahí también fue como que pues me di cuenta de eso desde pequeña y fui creciendo también. O sea, este se trata así. Hay productores que les hablas bien, tranquilo, y te escuchan y todo, pero hay productores que te ven enojada y hacen las cosas, pero hasta bien contentos, y… [dicen] «si ingeniera, así debe de ser y vámonos», pero… [yo] tengo que aprender a mediar.»

Figura 2. La Ingeniera Ximena Navarro al centro, a la izquierda su madre, la Señora Perla y a la derecha su padre el Señor Ismael.

LAS MUJERES LÍDERES EN EL SECTOR CAÑERO, ¿POR QUÉ SON IMPORTANTES?

Dice Ximena que las mujeres técnicas son diferentes a los hombres cuando realizan sus labores, principalmente porque a veces la hacen de psicólogas, es decir, las mujeres escuchan:

«A mí me pasa mucho que luego los productores me hablan, véngase ingeniera y me empiezan a contar, así como problemas que ellos están teniendo en campo. Y no, no es cómo que yo les voy a dar un consejo porque pues ya son, la mayoría, son productores ya grandes, pero el simple hecho de escucharlos, de tener ese contacto, esa empatía es lo que ellos buscan…»

Mientras que las mujeres cañeras se le acercan en busca de capacitación:

«Pero te encuentras productoras de caña que sí son productoras de caña [que no están sólo anotadas en el padrón]. O sea que dicen yo manejo mi cultivo, yo administro el cultivo, yo cuido mi cultivo, y con ellas… se tiene eso, esa empatía de decir: Inge yo quiero hablar con usted porque yo creo que con usted me puedo entender mejor».

LAS MUJERES LÍDERES EN EL SECTOR CAÑERO, ¿POR QUÉ LES CUESTA CREÉRSELA?

Dice la Ingeniera Ximena, que la experiencia colombiana le permitió darse cuenta de que ella tenía que luchar contra sus propios estereotipos, sus propias barreras y creérsela:

«Porque yo decía…, pues tengo 21 años, ¿quién va a con5ar en mí? Y llegué a un ingenio a hacer mi residencia y el director y el Superintendente… dijeron… te quedas, te quedas con nosotros como inspectora. Y así empecé.»

Para ella, saberse joven le parece que le quita credibilidad, pese a que sabe cómo se produce caña, tiene el conocimiento técnico y hasta se ha formado en el extranjero, ella duda, mientras que un varón en su posición no dudaría.

Al mismo tiempo, la Ingeniera Ximena ha tenido que forjarse un escudo, una personalidad fuerte. Ella recuerda que en su primer empleo un camionero intentó, dice ella: “violentarla, intimidarla”. Por lo que entendió que tenía que mostrar que tenía carácter fuerte diciéndole:

«Yo soy aquí un ingeniero, sea mujer, sea hombre. Soy un ingeniero, a mí me pagan por ser ingeniero. No es que soy mujer, o soy hombre.»

Estos ejemplos nos permiten evidenciar lo que significa ser mujer y creérsela: no es fácil, ya que cómo mujer técnica, hay que ir por la vida con un escudo, teniendo que recordarles a los hombres el grado y la autoridad. Aunado a eso, ser joven y estar inmersa en un ambiente machista en la escuela y entre los cañeros no ayuda. Tener su origen en el campo, es otra limitante al momento en que la Ingeniera Ximena se acerca a los ahora colegas, no sería lo mismo si ella fuese hija de un técnico cañero, pues se sentiría más en familia y, aún con respeto a la diferencia de edades, su relación sería más de cercanía.

Figura 3. Fig. 3. Ingeniera Ximena Navarro Alvarado.

CONCLUSIONES

Las mujeres agrónomas no son comunes en el sector cañero, por ello resulta relevante entender de dónde surgen, quienes las inspiran y quienes las apoyan así cómo dónde se quedan atoradas en su camino cómo técnicas azucareras. El objetivo de este artículo era evidenciar a través de una historia de vida cómo las mujeres llegan a ser líderes y porque no se ven a ellas mismas de esta manera y cuando sí lo hacen, esto bajo la hipótesis de que las creencias de roles de género que nos definen son inculcadas desde el hogar. Cómo pudimos ver, el abuelo, el padre, y estar en el entorno de técnicos cañeros sí influyen en los roles de género que las mujeres deciden adoptar. Un padre que se siente orgulloso de que su hija lo acompañe en campo, un abuelo que dice esa es mi nieta la agrónoma y una comunidad de técnicos azucareros que la invitaron a estudiar fueron el caldo de cultivo perfecto para Ximena. Aun yendo en contra de los deseos de la madre que quería que no fuera agrónoma. La fuerza del deseo personal combinado con el apoyo del padre tuvo más peso.

Por otra parte, esta historia de vida nos permite entender que las mujeres técnicas de campo tienen habilidades blandas que les permiten acercarse de otra manera a los productores a la par de que le dan confianza a las cañeras en los procesos de capacitación y asesoría técnica. Por lo que es recomendable contratarlas para complementar los equipos de trabajo en campo. Lograr que las mujeres técnicas cañeras se la crean, requiere de cambiar el entorno en el sector, que las mujeres no necesiten un escudo para salir a hacer su trabajo, sino que puedan sentirse seguras sin importar su género o su edad, sabiendo que no serán violentadas o intimidadas.

Finalmente, la lección que deriva de esta historia es realzar el rol que juegan no sólo el núcleo familiar, sino que también lo hacen los técnicos azucareros, siendo inspiración para los hijos y las hijas de productores cañeros. Sigamos pues, con el buen ejemplo y empoderando a las mujeres desde todas las trincheras.

AGRADECIMIENTOS

Quiero agradecer Ximena, y sus padres Perla e Ismael porque me dieron la oportunidad de entrevistarlos y poder aprender de su historia. Agradezco infinitamente a la Lic. Claudia Martínez de la ATAM por tener un compromiso social hacia las mujeres en el sector, sin ella, esta sección simplemente no existiría.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Dashper, K. 2020. Mentoring for gender equality: Supporting female leaders in the hospitality industry. International Journal of Hospitality Management. 88: 102397.

Dicke, A. L.; Safavian, N. y Eccles, J. S. 2019. Traditional gender role beliefs and career attainment in STEM: A gendered story? Frontiers in Psychology. 10: 14.

Guenaga, M.; Eguíluz, A.; Garaizar, P. y Mimenza, A. 2022. The Impact of Female Role Models Leading a Group Mentoring Program to Promote STEM Vocations among Young Girls. Sustainability. 14(3): 19.

>Moss-Racusin, C. A.; Sanzari, C.; Caluori, N. y Rabasco, H. 2018. Gender bias produces gender gaps in STEM engagement. Sex Roles. 79(11-12): 651-670.                                           

  1. Ella nunca dice ingeniera agrónoma. Otro estereotipo de género común en el gremio agronómico.